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Serena y Rodina, de profesión, madres



La tenista estadounidense Serena Williams celebra su victoria ante la francesa Kristina Mladenovic durante su partido de tercera ronda del torneo de Wimbledon en Londres, Reino Unido, antes de ayer. EFE La tenista estadounidense Serena Williams celebra su victoria ante la francesa Kristina Mladenovic durante su partido de tercera ronda del torneo de Wimbledon en Londres, Reino Unido, antes de ayer. EFE
Autor del artículo: EFE

Londres - Serena Williams y Evgeniya Rodina, rivales este lunes en octavos de Wimbledon, se ganan la vida jugando al tenis. Eso es indiscutible. A diferentes escalas, eso sí, ya que mientras la estadounidense ha amasado 72 millones de euros a lo largo de su carrera, la rusa apenas llega al millón y medio.

Entre los 72 títulos que las separan y las más de 300 victorias de distancia, su punto en común llega fuera de las pistas, donde ambas comparten el hecho de haber sido madres y haber vuelto al circuito.

El caso de Serena es el más reciente. Ganó el Abierto de Australia estando embarazada, dejó las pistas poco después para dar a luz a Olympia -su hija- en septiembre de 2017 y volvió a competir en el pasado torneo de Indian Wells. Con 36 años y todo demostrado en el mundo del tenis, ella misma lo explicó hace escasos días: "No necesito ganar más". Ni siquiera alcanzar a la australiana Margaret Court, líder histórica con 24 Grand Slam, es motivación para la estadounidense, que imparte una clase de maternidad a cada rueda de prensa que da.

Preguntas sobre dar el pecho, llevar a su hija a los estadios e incluso sobre el perfil de Instagram que posee la pequeña son recurrentes cuando la estadounidense se sienta ante los medios.

Aunque precisamente este doble papel le obligue a perderse algunos de los momentos importantes de la vida de su retoño. Los primeros pasos pillaron a la estadounidense entrenando.

Ya no es Serena la tenista, ahora es Serena la tenista y madre. Otras en el pasado supieron llevarlo al éxito, como la belga Kim Clijsters, quien ganó dos Abiertos de los Estados Unidos (2009 y 2010) tras la maternidad. A Serena le ha servido para rebajar la presión y quitarse el cartel de favorita y estar, sin excesivo ruido, ya en octavos de final de Wimbledon.

Para seguir optando a ese octavo entorchado en el All England Club, Serena se cruzará con una tenista que estuvo en una situación parecida, pero a una escala mucho menor.

Rodina llegó a ser la número 74 del mundo. En su palmarés no figura ningún título WTA y en Rusia su nombre se perdía entre las estrellas de Maria Sharapova, Svetlana Kuznetsova y Dinara Safina, mucho más mediáticas y con mayor calidad.

Casada con el entrenador Denis Shteyngart, Rodina se quedó embarazada y dejó el tenis -marzo de 2012- para dar a luz -noviembre de 2012- y criar a su hija Anna.

Su vuelta al circuito no se produjo hasta agosto de 2013, pero no sería en una plaza lujosa como la de Indian Wells, como le ocurrió a Serena. Rodina volvió, sin ránking WTA, en un ITF en Kazán, ayudada por una invitación.

La rusa pudo llegar a cuartos de final y escalar hasta el puesto 832 del mundo. Se siguió nutriendo de invitaciones para torneos menores y solo disputó, con ránking protegido, dos torneos de categoría WTA ese 2013, perdiendo en ambos en primera ronda.

No fue hasta el Abierto de Australia de 2015, cuando, con ránking protegido y siendo la 116 del mundo, volvió a pisar un Grand Slam.

Llegó a octavos y comenzó un camino de recuperación que ha acabado con su figura en octavos de Wimbledon, llegando desde la fase previa y dejando por el camino a una 'top 10' como la estadounidense Madison Keys.

Ahora, con su hija de cinco años en la grada -le ha acompañado durante el torneo- y su ídolo -como definió a Serena-, al otro lado de la pista, Rodina tratará de demostrar al mundo que se puede ser madre y se puede seguir siendo competitiva en un deporte que castiga como ninguno otro la inactividad. Ambas tuvieron un hijo y perdieron su ránking. Ahora, como madres, tratan de recuperarlo.


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