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Preguntas sobre Nicaragua




ramonmeroPor:Ramón Romero

El gobierno de Nicaragua, al parecer atendiendo recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, decretó reformas en el régimen de seguridad social. Entre otras se menciona que los jubilados sufrirán rebajas en el monto de su pensión y que las cuotas de patronos y trabajadores aumentarán su cuantía.

Contra esas reformas surgió la protesta. Distintos sectores, especialmente jubilados, trabajadores y empresarios, que son directamente afectados, más estudiantes universitarios en solidaridad con aquellos, iniciaron acciones. Se han sumado a la protesta sectores de sociedad civil, movimientos ciudadanos, grupos religiosos, organizaciones no gubernamentales y movimientos de derechos humanos, entre otros. El enfrentamiento se agudizó con la represión gubernamental contra los manifestantes, habiendo muertos y heridos de ambos bandos, más destrucción de instalaciones universitarias y acciones de vandalismo en varias ciudades del país.

Las imputaciones recíprocas y explicaciones de parte interesada inundan los medios y las redes sociales, en una marejada de palabras emotivas, con limitadas ideas. El discurso de cada bando es político, unos hablan de ultraderecha, pandillerismo e injerencia norteamericana, mientras los otros acusan de reelección inconstitucional, fraude electoral, dictadura y corrupción.

Del discurso inicial se pasó a nuevas acciones políticas. El gobierno, presionado por las protestas multitudinarias, anunció que revocaría las reformas a la seguridad social y que iniciaría un diálogo sobre estos temas. Por su parte los dirigentes de la protesta, henchidos de triunfo y confiando en que la ciudadanía les seguirá apoyando, anunciaron acciones de franca oposición política, afirmando que su nuevo objetivo es derrocar al presidente. Hoy se percibe el inicio de un claro enfrentamiento por el poder, entre un gobierno con prácticas de derecha populista y una oposición variopinta, que por primera vez se manifiesta en acciones de masas y de la que poco se conoce en cuanto a sus liderazgos, alianzas, objetivos y estrategias.

Los acontecimientos políticos en Nicaragua provocan intensa preocupación y muchas preguntas en los hondureños críticos. ¿Continuará apoyando la ciudadanía nicaragüense a los dirigentes que al inicio protestaron por la reforma a la seguridad social y hoy se declaran como oposición política para derrocar al gobierno?  ¿Reprimirá violentamente el gobierno a la oposición masiva que busque derrocarlo por vías no legales? ¿Llegará este movimiento de oposición a fraccionar internamente y alterar la correlación de fuerzas dentro del Frente Sandinista? ¿Tomarán partido las instituciones públicas, en especial la Asamblea Nacional y el Poder Judicial? ¿Está en riesgo de ser derrocado el presidente Ortega? ¿Puede producirse una guerra civil en Nicaragua? ¿Qué papel están teniendo o pueden tener en este conflicto las potencias, especialmente los Estados Unidos? ¿De que forma lo que sucede en Nicaragua influirá sobre la política hondureña? ¿Se declarará la oposición hondureña en favor de Ortega o en apoyo a aquel movimiento de oposición? ¿Cuál será la postura del gobierno hondureño?

Cualesquiera sean las respuestas que en los hechos se dé a interrogantes como estas y muchas otras, lo que suceda en Nicaragua en los próximos meses va a ser decisivo sobre el futuro ejercicio del poder en esa hermana república. También será influyente sobre los países de la región.

En la actual coyuntura Honduras presenta muchas similitudes con Nicaragua. En ambos países está instalada en el poder una derecha populista, señalada de fraude electoral y de usufructuar el Estado con autoritarismo y corrupción, que se reeligió violando la Constitución y que ejerce control sobre todos los poderes e instituciones del Estado. También en ambos países se comparte un proyecto político de carácter neoliberal que –entre otras cosas- pretende reformar el régimen de seguridad social de manera que la salud pública se convierta en mercancía y el Estado evada responsabilidades decisivas en esta y otras funciones clave de la vida social. Por esas y otras similitudes, en medio de grandes diferencias, Nicaragua vive una experiencia de la cual la ciudadanía hondureña -y también el gobierno-  pueden inferir atisbos, por leves que sean, sobre un curso posible de la lucha política en nuestro país, y orientarse respecto al ejercicio de la acción ciudadana.


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