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Migración a lo Trump



puertaPor: Ricardo Puerta                                               

Tegucigalpa.- Es posible que las intenciones migratorias, conocidas hasta ahora, del Presidente Donald Trump  lleguen a convertirse en las próximas políticas anti-migrantes de la nación norteamericana,  asumiendo que se concreten  en leyes aprobadas, con apoyo bi-partidista,  por el Congreso de ese país.

Estados Unidos es un estado de derecho. Un país de las leyes vigentes que se cumplen, a través de instituciones que las practican, sustentadas en una cultura ciudadana fuerte y generalizada, que permea casi toda la sociedad civil, con raíces históricas profundas, que en los ciudadanos generan orgullo y fomentan la obediencia.

En EE.UU “el soberano” es el pueblo votante. Tras cada elección,  el soberano se traslada al Poder Legislativo electo. Es bicameral en estructura: un Senado, la Cámara Alta,  con 100 Senadores, electos cada seis años 2 por cada Estado; y una Cámara Baja, con  435 Representantes y 3 por el Distrito de Columbia, electos por dos años.

En el gobierno, el Ejecutivo no decide las grandes  políticas nacionales. Como ejemplo de independencia de los tres poderes del Estado –legislativo, ejecutivo y judicial--  un juez de un circuito inferior,  puede cuestionar e incluso suspender el cumplimiento de un decreto que emane del Presidente,  y enviar su opinión  a la Suprema Corte de Justicia de la nación,  para que defina su adecuación o no con el resto de la legalidad vigente, la Constitución y sus Enmiendas.  Y mientras tanto, el tal decreto ejecutivo queda sin vigencia.

Lo anterior sucedió con DACA o programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por su sigla en inglés).  Según la BBC de Londres DACA es “una política que protege de la deportación a  750 mil jóvenes,  inmigrantes indocumentados conocidos como "dreamers" (soñadores), sobre la base de que entraron en EE.UU. de forma ilegal cuando todavía eran niños”.   Empezó hace seis años,  por el gobierno del expresidente Barack Obama. Bajo dicha política, los beneficiados  reciben permisos de trabajo temporales, licencias de conducir y un número de seguridad social.

Trump quiso eliminar DACA, al igual que quiso evitar –sin lograrlo--  la entrada a EE.UU de refugiados y ciudadanos de ciertos países musulmanes.

Intenciones convertidas en política migratoria.

Cuando en el primer párrafo de este escrito mencioné “políticas anti-migrantes”,  me refería al desempeño --xenófobo, brutal y mezquino--  que hasta ahora ha mostrado el Presidente Donald Trump en el manejo de la inmigración.

Si toda dependiera de Trump, la política de inmigración que él desea, podría desglosarse en 22 atributos claves, comentados a continuación:

--Se basaría en teorías que reconocen la supremacía del “wasp” -- gringo blanco, anglosajón y protestante. Destacando en ellos a los hombres  nacidos entre 1946 y  1964 –conocido por “baby boomers”. -- que hoy  ya están retirados, y si aún trabajan, sufren de precariedad laboral o están por jubilarse, contra su voluntad, debido principalmente a su edad combinada con los frecuentes cambios tecnológicos sucedidos en sus respectivas áreas laborales,

--El grupo poblacional antes mencionado, que es también de electores, constituye la base social que más causó la llegada de Trump a la Casa Blanca. Como candidato,  Trump entró en la contienda siendo un” “outsider”, “extraño o novato en política”. Su triunfo fue una sorpresa para muchos,  incluyendo al mismo Presidente, su esposa, un buen porcentaje de sus fieles votantes, y también a la cúpula y maquinaria del Partido Republicano,  que en términos prácticos –en finanzas y organización-- tampoco lo apoyó.

-- Samuel Huntington (1927-2008), politólogo y  académico de la Universidad de Harvard, en una publicación de marzo 2004 en la Revista Foreign Policy, titulada   “El reto hispano a EE UU” sugiere la hipótesis aceptada por Trump: “la cultura y la lengua, e incluso la fertilidad de los inmigrantes, mayormente de los mexicanos,  amenazan la unidad de Estados Unidos”. Los cambios y tendencias demográficas estadounidenses sugieren que latinos, blancos, afroamericanos asiáticos y los nativos de ese país, todos serán minorías en el año 2044. 

--En parte por eso, desde que era candidato, Trump concibe a los inmigrantes en general, y en particular a los mexicanos,  contrarios y como una amenaza a la cultura nacional estadounidense, y los llama “delincuentes y narcotraficantes”,

-- A lo anterior añadiría que los inmigrantes en Estados Unidos les quitan  trabajos a los nacidos en ese país, al aceptar salarios y condiciones laborales por debajo de lo estipulado por Ley, 

-- Al moderado costo de 25 mil millones de dólares,  construiría los 1,609 kilómetros que faltan de muro “impenetrable, físico, alto, poderoso y bello”, en la frontera Sur con  México. El muro convertirá, al fin, el territorio de Estados Unidos en una gran ciudad amurallada y segura, como las de la Edad Media.

-- México no pagará por ese muro,   les servirá a ellos de inspiración, para hacer el suyo,  con más tecnología y a menos costo,  a lo largo de los 965 kilómetros de longitud que tiene su frontera terrestre con Guatemala,  

-- Mantendría tolerancia cero con la inmigración ilegal e indocumentada en Estados Unidos. Reduciría a la mitad la inmigración legal. Para lograr esto, Trump impulsaría un sistema de inmigración por mérito, que atraiga a   extranjeros con recursos, que hablen inglés, capaces de mantenerse económicamente y que posean méritos profesionales.

-- En cuanto al  origen de los inmigrantes, Trump prefiere a los noruegos frente a los que provienen de Haití o El Salvador. Así lo hizo saber el jueves 11 de enero del 2018 al calificar como “agujeros de porquería” a países como Haití y El Salvador, durante una reunión con legisladores en el despacho Oval. Según reporta el Washington Post,  en esa reunión Trump dijo: "¿Por qué tenemos a toda esta gente de países (que son un) agujero de porquería viniendo aquí?"

-- Eliminaría la lotería de visa para decidir candidatos a inmigrantes y de paso, disminuiría también el número de asilados y refugiados que solicitan entrada legal a EE.UU. Exigiéndoles trámites explicativos de sus casos, comparados con los solicitados hasta ahora.

-- Utilizaría con más frecuencia los poderes discrecionales que tiene el Presidente de EE.UU para poder manejar la inmigración --con mano dura y por decreto—como lo hizo en días recientes--  con los amparados por DACA y el Estatus de Protección Temporal/TPS por sus siglas en inglés.

-- Nombraría para los puestos claves del Departamento de Estado que se relacionen con inmigración, refugio y asilo,  a funcionarios de carrera, con trayectoria internacional. No importa que estén catalogados de “halcones”, o  de “línea dura” por los miembros de las organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes. Porque eso no es lo esencial sino que con su trabajo promuevan una política migratoria restrictiva, 

--Prevendría que los padres y madres que son inmigrantes indocumentados se reúnan en territorio norteamericano con sus hijos o con parientes de la familia extensa, los cuales quedaron en el país de origen,  cuando el emigrado se fue. Peor si  internan a sus parientes de manera ilegal en Estados Unidos, apoyados por coyotes o aprovechándose de la explotación sexual o laboral en esquemas de trata de personas.

--Deportaría a cualquier inmigrante ilegal, asentado en territorio norteamericano. Hay que eliminar, cuanto antes, los 11 millones de extranjeros que se han quedado viviendo y trabajando  en Estados Unidos sin documentos apropiados, producto de “las incompetentes administraciones demócratas” que el país ha tenido. Esto se haría sin tener compasión alguna con los descendientes y familiares del candidato a deportación, los cuales, si también estan “sin papeles”, también serán  deportados, 

-- Padres, madres y descendientes,  si permanecen indocumentados, merecen ser regresados s a sus respectivos países de origen, sin que en el “tramite” se busque el interés superior de los menores de edad. Esto también conlleva negarles a los candidatos a deportación, un juicio justo, dentro del debido proceso, con apoyo legal de un abogado defensor en la Corte o Juzgado de Migración

-- Perdonaría a más delincuentes hoy privados de libertad, por ser convictos de  crímenes cometidos contra inmigrantes indocumentados que tenían antecedentes penales cuando fueron víctimas,

-- Mantendría en un nivel óptimo de ocupación en los 678 Centros de Detención de Inmigrantes que hoy operan en Estados Unidos. Nacen de un proyecto conjunto de la empresa privada local con el gobierno federal, como aliado.   Usaron fondos públicos para construir la infraestructura que poseen. Ya en operaciones,   reciben del gobierno federal una entrada  fija por día, según el número de detenidos. De acuerdo al impacto esperado, los Centros han reactivado la economía de los condados o municipalidades donde se construyeron. Al principio, fueron seleccionados por haber perdido su base fiscal,  debido a cambios imprevistos sucedidos en los últimos años.

-- Para mantener la ocupación deseada en los Centros de Detención, se realizarán  con más frecuencia  redadas en las empresas locales y en sitios públicos, donde hay inmigrantes indocumentados. Ello permitiría que en todo momento el sistema tuviera una población de inmigrantes con candidatos listos a ser deportada, según las circunstancias,

-- A través de ICE/Servicio de Inmigración y  Control de Aduanas de Estados Unidos, (ICE por sus siglas en inglés)  aumentaría las órdenes de arresto o de civiles detenidos (“detainers” en inglés)  que envía ICE a las  agencias de Ley  locales. Con el objetivo  que retengan a más migrantes que han cumplido sus condenas o que fueron arrestados y esperan en los Centros de Detencion a ser enjuiciados.

-- Aumentaría el encarcelamiento de inmigrantes que hayan cometido delitos menores y mayores, aceptando que ambos son delincuentes y “animales” natos. Sus conductas delictivas, atentan contra la seguridad interna y externa de Estados Unidos, cuando están “sueltos”,   

--Eliminaría las ciudades santuarios, porque “amparados en esa ilegalidad”,  mandan a la calle,  en urbes densamente pobladas, a delincuentes que antes fueron arrestados por otros crímenes, incluyendo robo y drogas. Además, al “estar libres”, agregan un riesgo innecesario en los vecindarios y sitios que frecuentan. 

-- Subir el tono y frecuencia de rechazo contra los inmigrantes, legales e ilegales, para convertir en apoyo partidista ese sentimiento xenófobo “natural” que lleva por dentro –más en su inteligencia emocional que en la racional-- el ciudadano estadounidense común. Ese sentimiento lo expresará –como un “pase de cuentas”--  a los candidatos en las próximas elecciones legislativas, votando por los que son declarados republicanos anti-migrantes.

Conclusión

Lo irónico de  lo anterior es que por muy inhumano, irreal y anti-tradicional que suenen las 22 preferencias migratorias de Trump,  siempre hay una  facción en la opinión pública norteamericana,  minoritaria o no,  que las acepta y considera pertinentes y factibles.

Se explica por el nivel de aceptación, casi incuestionable,  que mantiene Trump en la opinión pública norteamericana. Desde que es Presidente.  Nunca ha sido inferior al 33%,   y llega al 39% de los entrevistados, en sus mejores tiempos.

Y nos preguntamos…. ¿será suficiente lo que dice y hace Trump  como Presidente para que el Partido Republicano mantenga la mayoría que hoy tiene en ambas cámaras del poder legislativo estadounidense? 

Si gana su partido en las elecciones legislativas, Trump cuenta ya con un grupo de seguidores, dispuestos a nominarlo al premio Nobel de la Paz,  por lograr  “la desnuclearización” de Corea del Norte En adición ya tiene un Comité de Votantes  que aboga por su re-elección, otros 4 años más en la Casa Blanca.

Si pierde su partido en las elecciones legislativas, los opositores aprovecharán la derrota, insistiendo que Trump no concluya su actual mandato presidencial de 4 años. Antes de finalizarlo, por “lo de Rusia” u otro motivo, buscaran la forma de someterlo a un juicio político --- impeachment en inglés--  como el que le armaron los opositores a Richard Nixon, siendo Presidente, quien lo evitó, renunciando a su cargo.

Los resultados electorales del 5 de noviembre próximo,  darán la respuesta concluyente, con sus efectos,  a  la pregunta planteada.

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