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Policía salvadoreña se plantea intensificar represión para combatir a "maras"



San Salvador - El director de la Policía Nacional Civil (PNC), Mauricio Arriaza Chicas, dijo este miércoles que dentro del cuerpo de seguridad se está planteando "intensificar" la represión contra miembros de pandillas "si estos continúan atacando a agentes y a soldados".

"Estas personas (pandilleros) no dejan opción y vamos a tener que intensificar la represión, lo que significa el uso de la fuerza necesaria para poder neutralizar a cualquier individuo, independiente de su condición social", manifestó a periodistas el director de la PNC.

Según lo señaló Arriaza Chicas, la labor represiva es una "prevención secundaria, es una opción en donde las instituciones encargadas de la seguridad utilizan su fuerza para proteger a la población honesta, trabajadora y honrada".

Indicó que "la labor de represión debe de entenderse como el trabajo para identificar, buscar y capturar a cualquier persona involucrada en delitos que atenten contra la vida de los ciudadanos y de los miembros de la seguridad".

Los ataques contra miembros de la corporación policial se han incrementado desde el fin de semana, cuando dos agentes fueron asesinados en hechos diferentes.

Ayer martes se registró el homicidio de otro agente en la localidad salvadoreña de Ahuachapán (este) y además dos ataques armados en los que otros dos policías resultaron heridos.

El último ataque contra un agente fue perpetrado la noche del mismo martes en la colonia Las Ánimas en el municipio de Candelaria de la Frontera, Santa Ana (noroeste).

Tras este hecho, el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, publicó en sus redes sociales: "lastimosamente nos arrinconan y solo nos dejan una opción" y "no es la tregua", aclaró.

Entre 2012 y 2014, las principales pandillas de El Salvador pactaron una tregua para reducir los índices de violencia en el país, armisticio que fue impulsado por el expresidente Mauricio Funes, según reconoció él mismo y otros funcionarios de alto rango.

Funes, asilado en Nicaragua y procesado por corrupción, atribuyó a la tregua entre las pandillas una sensible baja en las cifras de homicidios, pero tras su fin, el país experimentó alzas sostenidas de muertes violentas hasta marcar las 103 por cada 100.000 habitantes en 2015.

Los crímenes de policías y soldados, al igual que el resto de los asesinatos que se registran en El Salvador, son atribuidos a las violentas pandillas Mara Salvatrucha (MS13), Barrio 18 y otras minoritarias.


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