La última morada de los "faraones"
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Autor del articulo: EFE
El Cairo - Entre un sinfín de rumores los egipcios dudan del estado de salud del expresidente Hosni Mubarak, pero si los muros del imponente complejo hospitalario en el que está ingresado hablaran, no solo desvelarían sus secretos sino los de una legión de ilustres personalidades.
Gobernantes, cineastas o cantantes figuran
entre el largo historial de destacados pacientes que pasaron sus últimos
días u horas en el Hospital de las Fuerzas Armadas de Maadi, situado a
orillas del río Nilo, en el sureste de El Cairo.
Su último
huésped, Mubarak, fue trasladado a este centro la semana pasada desde la
prisión cairota de Tora, donde cumplía condena a cadena perpetua por su
implicación en la muerte de manifestantes durante la revolución que
puso fin a su mandato en febrero de 2011.
El Faraón, el apodo
que se ganó tras gobernar tres décadas Egipto con puño de hierro,
ingresó en el hospital tras sufrir el 19 de junio una trombosis
cerebral, seguida de un ataque cardíaco, que lo dejó en coma.
Desde su internamiento, las informaciones sobre su estado de salud han
trascendido con cuentagotas y son puestas en duda por muchos egipcios,
que consideran este cambio una estrategia para abandonar la cárcel.
Mubarak, de 84 años, no es el primer gobernante egipcio que ocupa una
habitación de este complejo de elite, ya que sus predecesores Anuar el
Sadat y Mohamed Naguib acabaron sus días entre los mismos muros.
Sadat llegó al hospital de Maadi ya muerto tras ser acribillado por
un grupo de islamistas infiltrados en el Ejército durante una parada
militar en 1981.
En ese atentado, Mubarak estaba junto al
fallecido en la tribuna en calidad de vicepresidente y, según el diario
árabe internacional "Al Sharq al Ausat", acompañó al cuerpo del entonces
gobernante hasta el hospital.
Una situación menos trágica se
vivió tres años después con la muerte natural a los 83 años de edad de
Naguib, presidente durante los diecisiete primeros meses de la República
de Egipto, inaugurada tras el golpe de Estado de los "oficiales libres"
que acabó en 1952 con la monarquía.
El último Sha de Persia,
Mohamed Reza Pahlevi, también estuvo hospitalizado en 1980 en el sexto
piso en un pabellón especial para tratarse el cáncer que padecía.
Tras ser derrocado un año antes por la revolución que instauró una
República Islámica en Irán y realizar un largo periplo por varios
países, Pahlevi se exilió en Egipto y murió poco después de su llegada
al hospital de Maadi.
No solo gobernantes han ocupado las
habitaciones de este complejo, compuesto de varios hospitales con
moderno equipamiento, sino también iconos de la canción y del séptimo
arte en Egipto.
La diva Um Kulzum (1898-1975), una leyenda de
la canción en todo el mundo árabe, falleció en este centro, en el que
fue ingresada tras sufrir un infarto.
Con sus emblemáticas
gafas de sol y su potente voz, la conocida como el "Planeta de Oriente"
se ha mantenido durante años en el número uno de ventas discográficas en
Egipto y otros países de la región.
También el productor
cinematográfico más famoso del país, Yusef Shahin, que se unió a la
campaña de presión opositora contra Mubarak, murió en este hospital en
1998.
El autor de la controvertida "El emigrante" (1994), cuya
proyección estuvo prohibida en Egipto, sufrió una hemorragia cerebral
un año después de recibir en Cannes un premio a toda su carrera.
El lugar elegido por todas estas eminencias es un gran complejo con
seis edificios de color blanco atendido por los mejores especialistas de
Egipto.
Está por ver si Mubarak acabará sus días también en
este centro médico militar o regresa a la cárcel de Tora, que por azares
del destino ha pasado de ser presidio de opositores a morada de los
altos cargos del régimen antiguo.
Las opciones parecen
inclinarse por el hospital, cuyo alto muro kilométrico y verja de hierro
negra lo convierten en una auténtica fortaleza, que a modo de pirámide
es el mejor lugar para guardar los secretos de los faraones.