Stein integró misión de Centro Carter que determinó no observar elecciones hondureñas
Tegucigalpa - El ex vicepresidente de Guatemala Eduardo Stein, nominado por el presidente hondureño Porfirio Lobo para coordinar la Comisión de la Verdad, integró la misión del centro Carter que en agosto de 2009 decidió no reconocer el proceso electoral hondureño.
Stein formó parte de la delegación del Centro Carter que llegó al país en agosto de 2009 para conocer in situ la agitada situación política que se vivía entonces en Honduras.
También integraron esa misión, la ex defensora del pueblo de Perú Jennifer McCoy, quien es directora del Programa de las Américas del Centro Carter, y Marcelo Varela Erasheva, director adjunto del mismo Programa.
La delegación, según una nota de prensa del Centro Carter, tenía como objetivo “conocer directamente sobre la situación por la que atraviesa el país y para promover y respaldar una pronta salida negociada a la crisis política, que posibilite la celebración de un proceso electoral legítimo para todos y todas los hondureños".
La salida que entonces promovía la comunidad internacional era el retorno de Zelaya al poder, bajo el argumento que solo así se restablecería el estado democrático en Honduras.
En aquella ocasión, Stein dijo a la prensa que “si no hay solución, Carter no comprometerá al Centro como observador de los comicios, programados para el 29 de noviembre próximo”.
El Centro Carter no observó las elecciones generales que –a pesar del rechazo internacional- se celebraron en Honduras el 29 de noviembre, tal y como estaban programadas, desde antes de la salida de Zelaya del poder.
En ese proceso electoral, considerado por analistas nacionales e internacionales, como el más votado en la historia democrática hondureña, resulto electo el nacionalista Porfirio Lobo Sosa, quien asumió el poder el 27 de enero pasado.
Tras la toma del poder, Lobo Sosa echó a andar un agresivo programa de reconciliación nacional y de reinserción de Honduras en la comunidad internacional, basado en los preceptos del Acuerdo Tegucigalpa/San José, firmado por las partes involucradas en el conflicto hondureño el 30 de octubre de 2009.
Lobo Sosa impulsa un Gobierno de Unidad y Reconciliación, al que ha integrado a representantes de todas las fuerzas políticas legalmente reconocidas en Honduras.
También instó al Congreso Nacional a la aprobación de una amnistía para delitos políticos y comunes conexos que favorecerá a los que participaron en la crisis política.
Tras su toma de posesión, Lobo Sosa sancionó la ley de amnistía y firmó un salvoconducto para que Zelaya saliera del país, rumbo a la República Dominicana, ese mismo día.
Actualmente, el gobernante se apresta a cumplir con el punto que queda por cumplir del Acuerdo Tegucigalpa/San José: La conformación de una Comisión de la Verdad, que se encargará de analizar los hechos que sucedieron antes, durante y después de lo ocurrido el 28 de junio de 2009. Lobo Sosa ha pedido a Stein que coordine la Comisión preparatoria previo a la instalación de la comisión de la verdad.
La Asociación Nacional de Industriales (ANDI) y la Unión Cívica Democrática (UCD) expresaron la semana anterior su oposición a que organismos como la OEA, integren la Comisión, por considerar que ellos tomaron posición en el conflicto.
En un comunicado, ambas organizaciones dijeron que dicha instancia debe integrarse por personas que por sus cualidades profesionales y particulares sean imparciales en relación a los hechos y cuenten con atributos académicos que sean garantía de éxito.
Incluso Stein, sin mencionar que él estuvo en Honduras en agosto pasado durante la crisis y que fue parte del grupo que determinó que el Centro Carter no observara el proceso electoral hondureño, dijo, tras una reunión con Lobo Sosa en casa presidencial, que la Comisión tiene que ser “autónoma, absolutamente independiente, con una reconocida capacidad tanto nacional como internacional para que pueda realizar este trabajo de esclarecimiento con completa independencia”.
Adelantó que los miembros de la Comisión deberán ser personas que cumplan con los criterios de credibilidad y honorabilidad públicamente comprobadas en base a su desempeño.
“Hemos hablado de un pequeño cuerpo de comisionados, mezcla nacionales e internacionales y quizás una instancia consultiva permanente en donde pudieran estar representados diferentes sectores de la sociedad”, explicó.
Stein dijo hoy a Radio Cadena Voces (RCV) que el objetivo final de la Comisión de la Verdad “no sea el de contribuir a dividir más al pueblo hondureño, sino que el esclarecimiento de los hechos contribuya a la unidad del pueblo hondureño”.
Con este objetivo por enfrente, dijo que el grupo de trabajo que él coordina se propone actualmente elaborar los términos de referencia de la Comisión: sus objetivos, como se integraría, cual es su alcance, cuales sus límites y cual su soporte operativo.
“Queremos buscar formas muy concretas de que los centros de pensamiento y las universidades de Honduras en su caso pudieran aportar con análisis, con peritajes, con opiniones legales, jurídicas que puedan ser útiles al informe final de la Comisión”, señaló.
También trabajar “en torno a los perfiles de que tipo de persona debería integrar esta Comisión y de que manera en la práctica deberían trabajar estos comisionados para alcanzar los objetivos que se buscan”.
Stein estuvo de acuerdo con que “en Honduras es muy difícil encontrar personas que no asumieran una posición entorno a la crisis, lo cual, señaló, es sumamente explicable y legítimo pues cada ser humano consiente y responsable tuvo alguna opinión”.
“Sin embargo, agregó, se trata de buscar un balance constructivo en donde en el respeto a las opiniones y sentires de cada persona se pueda encontrar una ruta constructiva que aporte a la reconciliación del pueblo hondureño en el esclarecimiento de los hechos y que la comisión pueda contar con la lucidez y la serenidad de proponer a aquellos elementos que se entreguen al pueblo hondureño para que estos hechos no se vuelvan a repetir”, anotó.
Stein dijo que el presidente Lobo Sosa -quien le ha ofrecido que coordine la Comisión de la Verdad- será el encargado de tomar las decisiones de quienes integrarán la Comisión, en base a lo que manda el Acuerdo Tegucigalpa/San José.
De coordinar la Comisión de la Verdad -señaló- "buscaríamos, con un fundamental y estricto respeto a la voluntad del pueblo hondureño, ser colaboradores eficaces en un esfuerzo que solo corresponde a la población hondureña, y que en todo caso cualquier esfuerzo externo tiene que ser concebido y desarrollado así".
"Son aquellos que se han desencontrados, peleado, dividido los que son responsables de los esfuerzos fundamentales para una reconciliación y en términos políticos es todavía más importante así", anotó.
Stein también hizo referencia a las tareas de la Comisión, la cual, dijo, tiene un propósito específico, el esclarecer los hechos entorno a la crisis política.
El tema de derechos humanos, dijo, tiene que estar incluido, pero no de la manera que se hizo en la Comisión de la verdad de Guatemala, la que debió esclarecer responsabilidades de tipo personal.
Aclaró que en esta comisión "no es una investigación en el sentido judicial lo que aquí se busca, sino el esclarecimiento de hechos para que la sociedad hondureña aproveche ese esclarecimiento para su reconciliación".
"Esto no tendrá efectos procesales que sepamos nosotros, porque la Comisión ya se encontrará con una situación de amnistías diversas que fueron decididas de previo por autoridades hondureñas", aclaró.
También adelantó que la Comisión -al final de su trabajo- podría señalar "algunos aspectos de tipo institucional que en el caso hondureño podrían mejorarse, y este si es un trabajo que puede contribuir a fortalecer la institucionalidad hondureña para que no se vuelvan a ocurrir hechos políticos graves como los que ocurrieron".