Tegucigalpa - El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, dijo que Honduras debe evitar ser un reino del narcotráfico y del crimen organizado.
El funcionario argumentó que el escenario mundial ha cambiado tanto que ahora la principal amenaza internacional es el crimen organizado y el narcotráfico.
“Si Honduras se ha convertido en un país de tráfico de droga que lleva como destino Estados Unidos, entonces que los Estados Unidos también nos ayude a enfrentar más frontalmente el narcotráfico en este país”, recalcó
Custodio enfatizó que la lucha que debe tener Honduras, bien financiada, es la lucha contra el narcotráfico.
“Tenemos el narcotráfico, somos un país, antes de tránsito y ahora de tránsito y de consumo de cocaína, de crack y de drogas estupefacientes en grandes cantidades”, indicó.
El Comisionado de los Derechos Humanos advirtió que en Honduras hay corredores del narcotráfico y que los intereses y el patrimonio de los narcotraficantes tienen más seguridad que cualquier otra cosa en el país.
El funcionario manifestó que no es un problema sencillo ya que el narcotráfico es un poder político y eso nunca lo hemos investigado.
Al ser consultado sobre qué se debe hacer para enfrentar la narco-política en el país, Custodio expresó que se debe poner en práctica un programa de auditoria que permita determinar de donde sale tanto dinero para financiar campañas cada día más costosas.
Con relación a la ola de crímenes y hechos violentos que ocurren en el país, Custodio expresó que pretenden “intimidarnos más de lo que ya estamos intimidados y que este país siga siendo un reino del narcotráfico y del crimen organizado”.
El narcotráfico es parte del clima de inseguridad que se vive en el país, mismo que es considerado por la población como el principal problema a vencer.
Custodio es de criterio que Honduras es un país donde cualquier persona piensa dos veces para salir de su casa en la noche para ir a comprar una medicina a la farmacia e incluso para ir con su familia a comer tranquilamente a un restaurante.
El defensor de los derechos humanos se preguntó, en qué clase de país estamos viviendo, ya que mientras los poderosos andan rodeados de guardaespaldas, el ciudadano común y corriente, incluso los mismos policías, viven en los barrios pobres, donde están expuestos y a merced de los jóvenes organizados en pandillas.
Custodio consideró que los actos buenos de unos pocos policías se ven manchados por el compromiso quizás de otros de sus compañeros dentro del cuerpo de seguridad.
Reiteró que en Honduras debería existir seguridad pública para todos pero que aquí están más garantizados los intereses y patrimonios del narcotráfico que cualquier otra cosa.
Advirtió que el día que los narcotraficantes en Honduras, que ya son una fuerza reconocida, le pongan un sitio a cualquiera, en este país, este país se acaba como Estado y vamos a estar en manos de los delincuentes, aunque ya estamos en manos de algunos delincuentes uniformados, incluso, investidos con autoridad de policía.